La gran disyuntiva

  • adj. Que implica una relación excluyente entre dos elementos o tiene la capacidad de desunir o separar.
  • f. Alternativa entre dos posibilidades por una de las cuales hay que optar:

Se acerca el momento. Ya no es posible dar marcha atrás. Una tormenta perfecta ha evolucionado en Cataluña, alimentada por dos fenómenos opuestos que se retro-alimentan el uno al otro.

La tormenta perfecta, ya de forma ineludible, se dispone a descargar todo su potencial destructor sobre la convivencia pacífica de los habitantes de esta pequeña región: tanto los que se identifican como españoles, como los que se diferencian como catalanes. Y por supuesto, también sobre aquéllos cuyas necesidades vitales no les permiten ocuparse en preferencias identitarias.

Nadie lo reconoce todavía en público, pero esta tormenta no se despeja soplando. Y todos tendremos que decidir entre dos opciones nefastas que jamás hubiéramos deseado.

Ha llegado el momento de la gran disyuntiva.

 

El viejo

Excursión al maestrazgo turolense, con base en Cantavieja

Sirva esta foto del canoso y avejentado fruto de la clemátide para ilustrar estas durísimas reflexiones de Norberto Bobbio sobre la vejez.

“El viejo vive de recuerdos y para los recuerdos, pero su memoria se debilita día tras día. Y sabe que lo que ha quedado, o lo que ha logrado sacar de ese pozo sin fondo, no es sino una parte infinitesimal de una parte de su vida”…
“Su tragedia es que ya no puede conciliar el deseo de vivir con la pérdida de la vida”.

Norberto Bobbio – “De Senectute”

Sobre la lectura y la escritura

Disfruto con las sentencias. No me refiero a las judiciales; sino a esas frases breves que, con un puñado de palabras, consiguen resumir una gran verdad o un pensamiento profundo.

Hoy he leído ésta, de Daniel Pennac, y me ha conmovido de tal forma, que me he sentido poco menos que obligado a compartirla en este humilde espacio.

El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Vive en grupo porque es gregario, pero lee porque se sabe solo.

Daniel Pennac