Encina milenaria

La simple contemplación de un árbol milenario produce una sensación de humildad y recogimiento.

Pero si además lo acariciamos, sus profundas arrugas nos recordarán el drama de la propia insignificancia, a menudo olvidado en la batalla por la supervivencia diaria.

Aunque después, sin rencor, el suave musgo que tapiza sus ramas enjuagará las lágrimas que tan repentina revelación nos haya provocado en el alma.

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2 pensamientos en “Encina milenaria

  1. Cuantos seres magníficos como éste necesitamos.
    Cuanto recogimiento, cuantas revelaciones y cuanto musgo.

    Muy bonito post.

    Enhorabuena.

  2. “…Brotas derecha o torcida
    con esa humildad que cede
    sólo a la ley de la vida,
    que es vivir como se puede.
    El campo mismo se hizo
    árbol en ti, parda encina…”

    (Antonio Machado)

    Enorme ejemplar que no entra en el objetivo y sobrecoje el entendimiento.

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