La importancia de llamarse Ernesto

El tiempo, por fin, se detuvo para ti.

Aunque tantas veces nos lo habías anunciado, supiste dejarnos casi por sorpresa, para no hacernos sufrir.

En lo más hondo de mi memoria te veo haciendo figuras en el aire con el ascua de tu cigarrillo, en la oscuridad de nuestra habitación, para darnos las buenas noches. Aquellas figuras incandescentes grabaron en nuestras tiernas mentes tu tesoro más valioso: un código de valores que, con el tiempo, aprendimos a apreciar; y que hoy en día, por raro, aún nos parece más valioso.

Recuerdo cuando nos sentábamos en el sofá para releer por enésima vez los cuentos de Tintín, y recuerdo cómo repetías una y otra vez cada escena, hasta asegurarte de que la habíamos entendido. Era como si de aquellas viñetas pudiéramos aprender algo que no nos iban a enseñar en ningún otro lugar…

Recuerdo las cálidas tertulias de sobremesa de los domingos, auténticos talleres de pensamiento…

Pero hay una cosa que admiré siempre por encima de todas las demás. Algo que poseías tú más que nadie y que, a mis ojos, te elevó siempre por encima del resto de los mortales: la coherencia.

Tú nos enseñaste a pensar con rectitud, pero también nos enseñaste a decir lo que pensábamos, y lo que aún es más importante: a obrar según nuestro criterio y nuestra palabra.

Aún resuenan en mis oídos las palabras de tu refrán favorito: Obras son amores, y no buenas razones.

Incluso en tu Último Acto podemos aprender sobre humildad, sobre modestia, y sobre grandeza.

Y ahora, observando al invierno apoderarse de tu querido huerto, aquél del que nos regalaste los mejores y más caros tomates del mundo, quisiera despedirme de ti con este poema de uno de los autores de tu biblioteca: (Hasta pronto, papá)

¿Es tu voluntad que yo crezca y decline?
Trueca mi paño de oro por la gris estameña
y teje a tu antojo esa tela de angustia
cuya hebra más brillante es día malgastado.

¿Es tu voluntad -Amor que tanto amo-
que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado
donde deban morar, cual malvados amantes,
la llama inextinguible y el gusano inmortal?

Si tal es tu voluntad la he de sobrellevar
y venderé ambición en el mercado,
y dejaré que el gris fracaso sea mi pelaje
y que en mi corazón cave el dolor su tumba.

Tal vez sea mejor así -al menos
no hice de mi corazón algo de piedra,
ni privé a mi juventud de su pródigo festín,
ni caminé donde lo Bello es ignorado.

Oscar Wilde

Anuncios

6 pensamientos en “La importancia de llamarse Ernesto

  1. Él era también un gran amante de las lenguas y defensor de la precisión del lenguaje.

    Tú has sido un gran alumno.

  2. Deja caer, oh, muerte, tu vallado,
    que el cansado rebaño pueda entrar,
    que sus balidos cesen
    y su vagar acabe.

    Es la tuya la noche más serena,
    es el tuyo el redil más protegido.
    Estás, para buscarte, demasiado cercana.
    Y eres, para contarte, demasiado sutil.

    Emily Dickinson, la soledad sonora.

  3. Muy hermoso lo que has escrito, Carlos. Leyéndolo, uno ya se hace a la idea del tipo de persona que debió ser tu padre. Sé de la dificultad de expresar algo así en estos momentos, pues hay todavía palabras, como armas cargardas, que es mejor manejar en la distancia…; palabras, como muerte, adiós, entierro, despedida, morir, lejos… No es nada fácil, y eso te honra aún más.
    Que conserves siempre la frescura de esos recuerdos, que fueron los días impagables que permaneciste al lado de los seres que amas; aquella época en la que eras amigo del tiempo y este no pasaba.
    Un abrazo, Carlos. En verdad que lo siento.
    José

  4. ¡A que no te sorprende, Ernesto, lo que nuestro hijo te dice! De tal palo, tal astilla. Es un don que has sabido transmitir a los cuatro, como siempre decías: “predicando con el ejemplo”. Ojalá seamos todos dignos de tí. Hasta pronto.
    Mercedes

  5. Obras son amores y por ella te conocerán.
    La tuya es una obra clara y visible. Cimentaste tu casa con cuatro sólidos pilares y en tu huerto sembraste con la mejor tierra. De buena cepa, la mejor cosecha.
    Emotivo homenaje para una gran persona.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s