Cartas

Hoy, al abrir el buzón y recoger las facturas y un panfleto de propaganda del Pizza-Hut, he echado de menos la vieja costumbre de comunicarse por carta.

Aún recuerdo la sensación al recibir una misiva: el suspense que acompañaba la apertura del sobre, el olor y el tacto del papel, y los mensajes íntimos que proporcionaba la caligrafía…

Todo eso ya pasó. Ha sido irremediablemente relegado al olvido.

Relegado en primer lugar por el teléfono, que convirtió en oral gran parte de la comunicación escrita, con la consiguiente pérdida de matices y significados al pasar de un medio pausado a otro improvisado.

Más tarde el teléfono se hizo móvil, prometiendo mejorar nuestras relaciones con el prójimo, que ya empezaban a decaer, aunque no hizo más que esclavizarnos, haciéndonos alcanzables a toda hora y en cualquier lugar.

Y últimamente, con el advenimiento de los smart-phones, los SMSs, Tweeter y demás, nos encontramos con que, por un lado, ya no somos capaces de producir algo con sentido que tenga más de 140 caracteres; y por otro, gracias a la llamada geolocalización, estamos entrando de lleno en la pesadilla orwelliana de 1984 (eso sí, voluntariamente, aunque parezca mentira).

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2 pensamientos en “Cartas

  1. Por esto, y otras cosas, me he ido a vivir hace tiempo al S.XIX…

    Y he pensado a menudo en las palabras que acompañan tu fotografia.

    Antes se escribia una carta…se pensaba…pasaba un tiempo de espera, esperando, a que la persona la leyese…tiempo de curiosidad o anhelo, pasaba otro tiempo…la persona que contestaba volvia a pensar, se tomaba su tiempo, habia ese lugar especial para sentarse a escribir…cerca de una ventana al sol o en la calma de una tarde de domingo…y entre las esperas se creaban relaciones, pensando en el projimo, más que en uno mismo a menudo, pensando en la consecuencia de las palabras escritas, en que podían significar para el otro, se mimaban y se buscaban las palabras, como un niño que decide las conchas y piedrecillas a guardar en su cubito de playa…. tengo la sensación de que entonces el espacio y el tiempo no significaban siempre lejania.

    Por eso, y por otras cosas, me he ido a vivir al S.XIX.

    Por eso Orwell se fue a vivir, y morir, a una solitaria isla.
    Pero lo que dijo y dejó, no queda en el olvido.

    Lectura indispensable ademas del 1984: Homenaje a Catalunya. Es la historia de mi familia, cuando aún se escribian cartas.

    • Yo también estoy convencido de que la pérdida de la costumbre de escribir cartas lleva asociada la pérdida de la costumbre de pararse a pensar. Y creo que si se pudiera hacer un estudio sociológico a este respecto, se podría demostrar científicamente los daños colaterales de ciertos aspectos del progreso.
      Respecto del Homenaje a Catalunya … lo he puesto en la cola de mis próximas lecturas. Gracias por la recomendación.

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