Abre tu ventana

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.

Mario Benedetti

15-O: Sigue la fiesta

Unos muy bien equipados …

 

Otros un poco más amateurs …

 

Otros a hombros de un compañero …

 

… Nadie estaba dispuesto a perderse la fiesta.

 

Muchos se llevaron a su descendencia.

 

Para que no se pierdan este momento histórico.

 

Nadie quiere dejarles un mundo equivocado.

 

Y por tanto hay que intentar cambiarlo.

 

Y para cambiar el mundo, todas las ayudas son bienvenidas.

 

Indignados, perroflautas, inconstantes, ilusos, abobados…

Tras la cámara, más allá de la posición que la misma expresión indica, uno está obligado a posicionarse ante los hechos.

Esto no quiere decir que el fotógrafo tome participación en lo que acontece (aunque personalmente creo que es imposible evitarlo), si no qué de lo que acontece ha de elegir que tipo de imagen quiere plasmar y por lo tanto que visión pretende mostrar.

En el caso que nos ocupa en este Post, ante el objetivo de la cámara (tal como es propio en los actos de una manifestación masiva) desfilaron miles y miles de situaciones dignas de ser retratadas; sin embargo, dejando de lado el acto voluntario del fotógrafo, he observado gratamente que sobre todo lo que captó la cámara fueron las expresiones de júbilo y desasosiego de los manifestantes.

Eran muchos y estaban seguros de lo que hacían…, y estaban alegres de ser tantos…

Los gobernantes deberían ver y leer los rostros de los Indignados, quizás de este modo captasen que lejos de mostrar odio en sus muecas, avanzan con caras contentas y relajadas, pues saben que son ellos los que tienen la razón, cuando enarbolan la bandera del cambio de paradigma.

Todos los políticos ( ¡Va! dejémoslo  en casi todos ), los medios de información, sus tertulianos y “opinadores”, críticos y politólogos ( “culturillos” todos), desconocen “supinamente” como clasificar el movimiento de los Indignados.

Muchos de ellos se preguntan por su ideología y los vilipendian por no tener una capaz de ser enumerada punto por punto:   “No es como lo del Mayo del 68,  y por lo tanto están abocados al fracaso y a la dispersión…”.

Ingenuos señores, este cambio de paradigma no es enumerable desde el sistema en el que están embebidos, aquel donde “el poderoso caballero”  lo puede todo.

Para aquellos que ya están arruinados, les son totalmente indiferentes sus opiniones, sus divagaciones y sus conjeturas sobre a quien hay que rescatar.

Ellos sin esperanza alguna que recaiga sobre sus posibles soluciones de ajedrez económico, de momento toman la calle pacíficamente, sonriéndose de su osadía y esperando ser cada vez más para convencer al mundo de hay otras formas y maneras.

Podría ser que para sorpresa de todos, exista alguna en la que toda buena gente tenga su lugar, sin estar vigilantes ni recelosos de aquellos  que sólo piensan en medrar a cualquier precio, sea político o económico.

Lejos de cualquier enfrentamiento, ( en la manifestación del 15 O, no se produjo altercado alguno) lo que se respira son ganas de ayudar a solucionar problemas entre todos.

No debería ser tan difícil darse cuenta de que todo esto es una gran oportunidad para aunar esfuerzos.

Parace que empiezan a escuchar:

Barroso propondrá sanciones penales para los bancos que necesiten ayuda pública por cometer excesos.

La Generalitat negocia con los bancos para forzar la mediación en los desahucios

Del 15M al 15O: Seguimos indignados

Un testimonio personal  de lo que pudimos ver en la manifestación de los indignados el 15 de Octubre en Barcelona.

Sin miedo a caer. Están asegurados.

 

Perseguidos por su propia sombra

 

Luchando por un mundo mejor para nuestros hijos

 

Utópicos, porque la utopía es el motor del cambio.

 

Una foto para el recuerdo

 

Y recordad: Ya no vale eso de “Es lo que hay”!

“Campanadas”

No dejan de asombrarnos las contradicciones, quizás porque  demuestran que somos la suma de nuestros contrarios.

El hombre suele unirse a sus iguales para que cuando se realice ante un contrario, alguien reconozca y loe su hazaña.

Curiosamente, se reunirá con ellos en un silencioso lugar de recogimiento,  para dar gracias por la suerte en su victoria;  hasta que haga sonar las campanas y así romper el silencio de su triunfo.

Ruido

Casi todo a nuestro alrededor es ruido. Nos hemos acostumbrado tanto a él que no podemos oírlo y, sin embargo, lo necesitamos para sentir que estamos vivos.

A veces se trata simplemente de ruido físico: ese que producen las máquinas y los coches, o el cacareo de las conversaciones ajenas que no nos interesan.

A veces se trata de ruido mediático, cada vez más ensordecedor, auténtico responsable de lo que hoy se conoce como “crisis de confianza”.

Pero otras veces se trata de ruido íntimo, ese que produce nuestro cerebro como defensa ante lo extraño o ante lo nuevo, y que nos lleva a “replicar” en nuestro interior, a “barruntar” todo tipo de explicaciones variopintas antes de tiempo, y que en realidad, es el que determina nuestra incapacidad para escuchar.

Escuchad

Con un sólo instante en el tiempo, puedo representar todos vuestros anhelos; aquellos que ni con todo el oro del mundo, jamás seréis capaces de poseer.

Hombres que vivís pendientes de lo intangible, dejar de querer poseer los inútil, pues en vuestro intento dejaréis yerma la tierra y no os quedará más que el odio de vuestros semejantes.

Otra gaviota.