Placer al borde del abismo

Un hombre solo se adentra en un bosque oscuro y poblado por animales feroces. […] El hombre tiene que pasar por ese bosque. De repente oye aullidos de fieras, y le entra miedo. Corre aturdido y cae en un pozo negro. Consigue de milagro agarrarse a unas raíces enredadas en el borde del agujero. Siente debajo de él, en el fondo del pozo, el aliento cálido de una enorme serpiente que abre las fauces. Ve que va a caer, y que lo devorará la espantosa criatura. Por encima, derribando los árboles, aparece un elefante gigantesco que levanta la pata para aplastarlo. Surgen también unas ratas blancas y negras que se ponen a roer las raíces a las que está agarrado. Y en ese preciso instante unas peligrosas abejas vuelan sobre el agujero, y dejan caer unas gotitas de miel.

Entonces el hombre suelta una de las manos y extiende el dedo lentamente, con mucha precaución. Extiende el dedo para recoger las gotas de miel.

Mahabharata, epopeya mitológica de la India (originada aproximadamente en los siglos IX-VIII AC)

Verdad inexorable

Dijo el Poeta:

Este que véis, cruzando los puentes del cielo, ladrón de paisajes de valles de sol iluminados.

Este que llora como llora la escarcha…

Este soy: el mensajero de la Señora Oscura, portando mi propio hueco en mi vuelo.

Mis garras son un muestrario de soledad robado al tiempo, y mis alas planean extendidas en son de paz. Cuando yo llego, ya hace tiempo que el muerto anda muerto. Aunque mi pico sea capaz de rasgar cualquier piel, y arrancar vísceras y carne pegada a los huesos…

…No temáis, sólo estoy de paso…, como el resto de vosotros.

Xirel

Mar de dudas

A los que vivimos abajo nos asaltan las dudas.

Nuestro conocimiento del mundo se fundamenta en la superposición de pequeños eslóganes, de menos de 140 caracteres, y no en razonamientos hilvanados por la lógica.

Esas pequeñas pastillas de conocimiento a nuestro alrededor, despojadas de su contexto, pierden su significado original y se condensan formando nubes de dogmas.

Luego esas nubes son aventadas por nosotros mismos (y por nuestra ignorancia) en todas direcciones de manera viral, cobrando nueva credibilidad a base de repetición, hasta que forman una espesa niebla que nos impide distinguir la realidad.

Por suerte, hay unos pocos que viven arriba, que se las han arreglado para escapar del mar de dudas, y que además se dedican a publicar su verdad, obtenida con esfuerzo y con razonamiento, creando una pequeña escalera de salvación para los demás.

El otro día, gracias a una amiga de este fotoblog, leí un artículo de Clara Valverde Gefaell, una de esas privilegiadas que contemplan el paisaje desde arriba. En él explica que la niebla que nos rodea no es sólo debida a un fenómeno natural, sino que además es fomentada mediante oscuras tácticas de manipulación del lenguaje por el poder neoliberal. El objetivo es fabricar el consentimiento de los ciudadanos para la perpetuación de las injusticias y desigualdades y por ende, del propio sistema.