Pobres piedras

Estas pobres piedras son todo lo que queda de lo que en otro tiempo fue una humilde casa de campo en la comarca del Sobrarbe.

Nada se sabe ya de quién la construyó ni de quiénes la habitaron. Si fueron felices o de por qué lucharon.

Ahora lo único que queda son estas pobres piedras que callan lo que recuerdan y que, desde su posición, contemplan todas las mañanas cómo se forma la bruma sobre las aguas.

El vapor, en su diario ascenso hacia las nubes, ejerce de portavoz del paso del tiempo, y en silencio propaga su mensaje de destrucción por todo el paisaje.

Pero las pobres  piedras que quedan de la humilde casa, ajenas a la advertencia, ignoran que la misma belleza blanca que les alegra las mañanas, es la que lentamente les corroe el alma, hasta que algún día, convertidas en arena, se reunirán con sus hermanas en la orilla de la playa.