Como el viento de la montaña

Ladera arriba, montaña abajo,
vuela seco el viento infiel
sin demorarse en su camino
y sin apartarse de él.
Acaricia las agujas del pino
y, con un fino manto de seda,
lo despierta de su letargo
y le trae la primavera.
Va de la luz a la sombra
y en la sombra la luz ha de ver.
!Qué libre se siente el viento
sin tener que obedecer!
Yo quiero ser como el viento,
cómplice de la montaña,
y volar por sus vericuetos
hacia donde me dé la gana.
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