Vive una buena vida

Tomada el 30 de marzo de 2013 en la playa de la Marquesa (Delta del Ebro)

Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, entonces no les importará cuán devoto hayas sido, y recompensarán las virtudes de acuerdo a las cuales has vivido. Si los dioses existen, pero son injustos, no querrás rendirles culto. Y si no hay dioses, entonces te habrás ido, pero habrás llevado una vida noble que permanecerá en la memoria de aquellos a quienes amaste.
Marco Aurelio

El secreto de la flor

Tomada el 12 de mayo de 2013 cerca del pueblo de Orrius (Barcelona)


Cada flor tiene un secreto
que no debe descubrir,
hasta que pasen los vientos
que la quieren destruir.
La flor sabe que se muere
pero, antes de morir,
quiere dejar en el aire
la razón de su mensaje
y el sentido de vivir.

Es la verdad de la tierra,
el sonido de su voz,
que le da gracias al sol
por mandarle su calor
en todas las primaveras.
Aunque más tarde la hiera,
quemándole, con su ardor,
el regalo de su amor
y la herida que le hiciera.

Y, aunque ella no quisiera,
el sol espera con dolor
a que la flor se le muera.

Mercedes López Carril

El premio de la paciencia…

_JSV3726 Trans Corte Correo

Veinte años han hecho falta para que la casualidad se repitiera…

Hace ese tiempo coincidimos con una “rareza” de La Naturaleza, en un rincón del bosque pudimos observar como una flor y su siamesa se presentaban en todo su esplendor

Desde entonces cada vez que he pasado por ese mismo lugar he observado detenidamente las flores de alrededor, por si el fenómeno se volvía a repetir (y además coincidía con mi presencia).

Hoy la búsqueda dio su fruto.

Dentro del Parc Natural del Montseny han pasado muchas cosas en estos últimos veinte años.
La peor de todas es que la mente organizadora e infame de sus gestores ha esgrimido la falaz idea de que ellos son capaces de organizar el entorno, de una mejor forma que la empleada por la propia Naturaleza.

Se llenan la boca hablando de la protección de especies animales y vegetales, y lo único que hacen es utilizarlas a su antojo buscando el provecho personal o “comunitario”.

Para las personas que han pretendido siempre disfrutar de las montañas y de sus bosques de forma natural, todo esto no es más que una terrible ofensa que se hace patente cuando hoy pasean por caminos perfectamente ordenados, con márgenes limpios de vegetación.

¿Cuantas especies diferentes han desaparecido de los bordes del camino, que medraban allí porque simplemente necesitaban más insolación de la que hay en el fondo del bosque?
En esos márgenes crecían algunas hierbas capaces de curar el espíritu, regalándose al visitante de forma puramente altruista.

Hoy por desgracia ensordece el grito de su ausencia.

Causa asco pasear por los alrededores de algunos ríos defendidos con barandas construidas a base de madera tropical (eso si barnizadas con aceites naturales).
Es denigrante ver como entierran con escombros las Fuentes bajo el pretexto de la no potabilidad de sus aguas.
En todo su conjunto resulta patética la creación de fronteras entre lo natural y lo que creen algunos que debe de ser lo natural…

En fin, todo esto es simplemente un tema de paciencia.

Si tras veinte años de espera se puede volver a observar una rara flor, existen fuertes argumentos para mantener la esperanza y pensar, que con el tiempo toda esa gentuza ajena volverá al oscuro agujero del cual nunca tendrían que haber salido.