Fiebre del oro

Excursión al maestrazgo turolense, con base en Cantavieja

A principios de otoño el amarillo se pone de moda en el bosque de ribera. Chopos, almeces, álamos y fresnos se apresuran a vestirse de amarillo. Los mueve la fiebre del oro: el incontenible afán de subrayar en el paisaje los cauces de los riachuelos.

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Contraluz

Si Eva, la madre de la humanidad, hubiera contemplado la otoñal belleza de de una hoja de parra a contraluz, probablemente jamás la hubiera arrancado para tapar con ella su femenino sexo.

Seguramente, en ese caso, también hubiera preferido la uva a la manzana, y nosotros, sus descendientes, viviríamos aún en el paraíso.