Agua en el agua

Quisiera que mi vida
se cayera en la muerte,
como este chorro alto de agua bella
en el agua tendida matinal;
ondulado, brillante, sensual, alegre,
con todo el mundo diluido en él,
en gracia nítida y feliz.

Juan Ramón Jiménez

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Veinte años y un Ángel… (prueba de Post desde un correo electrónico)

Lo bueno de tener un extenso archivo fotográfico (extenso en el tiempo), es que cuando lo revisas te encuentras alguna que otra sorpresa.
Ayer de entre las polvorientas páginas del Álbum 36 (-) surgió un Ángel, tan necesario en estos tiempos…

(Delta del Ebro 30 de Octubre de 1993)

Pobres piedras

Estas pobres piedras son todo lo que queda de lo que en otro tiempo fue una humilde casa de campo en la comarca del Sobrarbe.

Nada se sabe ya de quién la construyó ni de quiénes la habitaron. Si fueron felices o de por qué lucharon.

Ahora lo único que queda son estas pobres piedras que callan lo que recuerdan y que, desde su posición, contemplan todas las mañanas cómo se forma la bruma sobre las aguas.

El vapor, en su diario ascenso hacia las nubes, ejerce de portavoz del paso del tiempo, y en silencio propaga su mensaje de destrucción por todo el paisaje.

Pero las pobres  piedras que quedan de la humilde casa, ajenas a la advertencia, ignoran que la misma belleza blanca que les alegra las mañanas, es la que lentamente les corroe el alma, hasta que algún día, convertidas en arena, se reunirán con sus hermanas en la orilla de la playa.