La salida

Para impedir que viéramos más allá de vuestra verdad, construisteis formidables muros.

Para evitar nuestra presencia ante vuestro pornográfico festín, los equipasteis con potentes alambradas.

Y para que, a pesar de todo ello, siguiéramos contribuyendo a llenar vuestras arcas con el producto de nuestro sudor, nos infundisteis el temor a los conciudadanos, y os postulasteis como garantes imprescindibles de nuestra amenazada seguridad, pretendiendo que esos muros y esas alambradas (hasta su última coma y hasta su última pistola) están ahí por nuestro bien.

Pues sabed que no deberíais ignorar la pequeña grieta que unos cuantos acampados, con la fuerza de su indignación, han abierto en vuestro sistema, ya que esa ventana de esperanza se puede ir agrandando y agrandando, … hasta convertirse en la salida.

Tinieblas

La imaginación desbordada lleva a veces al hombre a las más sublimes cotas del arte.

Esa imaginación, en otras ocasiones, le conduce sin remedio a los confines de la locura (arte y locura van a menudo de la mano).

Sin embargo, para la mayoría de los mortales, la modesta dosis de imaginación que sobrevive a la adolescencia no nos alcanza ni siquiera para interpretar la realidad, y nos obliga a vivir en un mundo de tinieblas, gobernado por estúpidos dogmas y lemas, cuya expresión escrita cabe en un tweet.

Iluminado

– Vaya desdicha la nuestra, toda la vida colgados en esta mugrienta pared, soportando el pestilente moho de los siglos y la carga de nuestras humillantes cornamentas!

– Al contrario! Debemos sentirnos afortunados de morar en tan noble atalaya, ya que nos permite contemplar, sin temor a contagiarnos, el mísero ajetreo de los mortales que por debajo deambulan.

– Puede ser, pero a mi esto de la eternidad me está empezando a parecer anodino, y a veces pienso que estaría bien conocer la Prisa. Seguro que toda esa gente, en la certeza de su próxima muerte, encuentra un sentido pleno para sus ajetreos.

– Esa pobre gente ni siquiera entiende su propia finitud. Ni siquiera sospecha la estupidez de sus preocupaciones. Flota ignorante entre las paradojas de su mundo, y en vano intenta medrar, trascender su propia muerte, incluso sacrificando el disfrute de su efímera existencia.