Nenúfar

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Diamantes para la más mimosa

Parque Natural del mazizo del Montseny, 26-oct-2013

Este otoño aún no ha empezado. La pobre mimosa, confundida con tanto calor, se ha echado a brotar con desespero, animada por las lluvias de principios de septiembre.

¿Qué hará la pobre mimosa con sus brotes y sus flores, cuando aparezcan los cobardes fríos que tanto se retrasan?

La verdad es que da igual, hay que vivir el momento. Ella se lo ha gastado todo para cubrirse de diamantes en su otoñal fiesta de primavera.

El secreto de la flor

Tomada el 12 de mayo de 2013 cerca del pueblo de Orrius (Barcelona)


Cada flor tiene un secreto
que no debe descubrir,
hasta que pasen los vientos
que la quieren destruir.
La flor sabe que se muere
pero, antes de morir,
quiere dejar en el aire
la razón de su mensaje
y el sentido de vivir.

Es la verdad de la tierra,
el sonido de su voz,
que le da gracias al sol
por mandarle su calor
en todas las primaveras.
Aunque más tarde la hiera,
quemándole, con su ardor,
el regalo de su amor
y la herida que le hiciera.

Y, aunque ella no quisiera,
el sol espera con dolor
a que la flor se le muera.

Mercedes López Carril

El premio de la paciencia…

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Veinte años han hecho falta para que la casualidad se repitiera…

Hace ese tiempo coincidimos con una “rareza” de La Naturaleza, en un rincón del bosque pudimos observar como una flor y su siamesa se presentaban en todo su esplendor

Desde entonces cada vez que he pasado por ese mismo lugar he observado detenidamente las flores de alrededor, por si el fenómeno se volvía a repetir (y además coincidía con mi presencia).

Hoy la búsqueda dio su fruto.

Dentro del Parc Natural del Montseny han pasado muchas cosas en estos últimos veinte años.
La peor de todas es que la mente organizadora e infame de sus gestores ha esgrimido la falaz idea de que ellos son capaces de organizar el entorno, de una mejor forma que la empleada por la propia Naturaleza.

Se llenan la boca hablando de la protección de especies animales y vegetales, y lo único que hacen es utilizarlas a su antojo buscando el provecho personal o “comunitario”.

Para las personas que han pretendido siempre disfrutar de las montañas y de sus bosques de forma natural, todo esto no es más que una terrible ofensa que se hace patente cuando hoy pasean por caminos perfectamente ordenados, con márgenes limpios de vegetación.

¿Cuantas especies diferentes han desaparecido de los bordes del camino, que medraban allí porque simplemente necesitaban más insolación de la que hay en el fondo del bosque?
En esos márgenes crecían algunas hierbas capaces de curar el espíritu, regalándose al visitante de forma puramente altruista.

Hoy por desgracia ensordece el grito de su ausencia.

Causa asco pasear por los alrededores de algunos ríos defendidos con barandas construidas a base de madera tropical (eso si barnizadas con aceites naturales).
Es denigrante ver como entierran con escombros las Fuentes bajo el pretexto de la no potabilidad de sus aguas.
En todo su conjunto resulta patética la creación de fronteras entre lo natural y lo que creen algunos que debe de ser lo natural…

En fin, todo esto es simplemente un tema de paciencia.

Si tras veinte años de espera se puede volver a observar una rara flor, existen fuertes argumentos para mantener la esperanza y pensar, que con el tiempo toda esa gentuza ajena volverá al oscuro agujero del cual nunca tendrían que haber salido.

Oda a la primavera

Flores silvestres en los alrededores de Camarles (30-03-2013)

Primavera,
muchacha,
te esperaba!
Toma esta escoba y barre
el mundo.
Limpia
con este trapo
las fronteras,
sopla
los techos de los hombres,
escarba
el oro
acumulado
y reparte
los bienes
escondidos,
ayúdame
cuando
ya
el
hombre
esté libre
de miseria,
polvo,
harapos,
deudas,
llagas y
dolores.

Extracto de “Oda a la primavera”. Pablo Neruda,