El secreto de la flor

Tomada el 12 de mayo de 2013 cerca del pueblo de Orrius (Barcelona)


Cada flor tiene un secreto
que no debe descubrir,
hasta que pasen los vientos
que la quieren destruir.
La flor sabe que se muere
pero, antes de morir,
quiere dejar en el aire
la razón de su mensaje
y el sentido de vivir.

Es la verdad de la tierra,
el sonido de su voz,
que le da gracias al sol
por mandarle su calor
en todas las primaveras.
Aunque más tarde la hiera,
quemándole, con su ardor,
el regalo de su amor
y la herida que le hiciera.

Y, aunque ella no quisiera,
el sol espera con dolor
a que la flor se le muera.

Mercedes López Carril

Clematis vitalba

Tomada en los bosques del pirineo navarro, el 6 de diciembre de 2012

Yo sé cómo añoramos escaparnos volando a reinos más maravillosos, pero, hermanos del mundo humano: cumplamos primero con nuestros deberes, e incluso no sólo nuestros deberes, sino también nuestros placeres; y de esa forma, quizás podamos embellecer los lugares donde vivimos y luchar por hacerlos hermosos. Yo me esfuerzo por embellecer los setos y los cercos para que puedan llamarme “La Alegría de los viajeros”.

Edward Bach

Narcisismo colectivo

Narciso se embelesa contemplando su propia imagen reflejada en el agua.

Se queda ahí, incapaz de alcanzar lo que ve, porque si se acerca más, el contacto con el agua destruye la mágica belleza del reflejo. Pero tampoco puede alejarse, prisionero como está del amor por su propia persona.

Aplicado a los pueblos, el narcisismo colectivo consiste en la idealización de unos rasgos identitarios por contraposición a otros parecidos. Los pueblos narcisistas profundizan en sus diferencias con el resto, en lugar de suavizarlas. La autocomplacencia de este tipo de sociedades aumenta cuando aumentan sus diferencias con los demás, y por eso muchas veces llegan a fabricar sus rasgos diferenciales hasta la paranoia, cultivando el desprecio hacia los que no son como ellos.

Lo que pasa es que, como le ocurre a Narciso con su propia imagen, los pueblos narcisistas tampoco pueden prescindir de aquello de lo que pretenden diferenciarse; ya que en el fondo, ha acabado por convertirse en su razón de ser, aquello que los mantiene unidos.

Como dijo Sigmund Freud en “La civilización y sus descontentos”:

Es posible reunir a un considerable número de gente en amor mutuo, siempre que haya otra gente dejada fuera para recibir las manifestaciones de su agresividad.

Feliz jornada de reflexión y suerte a todos mañana en en las urnas!