Primeras luces sobre Cuevas de Cañart

La bruma matinal sube desde Ladruñán, se cuela por el Barranco del Estrecho, y se esparce por los campos de Cuevas de Cañart.

Es un espectáculo efímero, pues enseguida se desvanece en el aire, calentada por el sol de otoño.

Anuncios

Nostalgia


Revisando el archivo de mis primeras fotos, descubro mucho más que fotografías: descubro mis recuerdos de aquellos años.

Recuerdo los momentos pasados en la montaña con mis amigos, cámara en mano.

Recuerdo los olores a romero y a tojo, arrastrados por la brisa ladera abajo, hacia nosotros.

Incluso me parece oír, como si lo tuviese ahora al lado,  el líquido rumor del arroyo que se apresura a pasar por el Barranco del Estrecho, entre los pueblos de Cuevas de Cañart y Ladruñán, en la comarca turolense del Maestrazgo.

Recuerdo que, tras las crestas de la montaña, luchaba por asomar el sol que, aunque todavía oculto, ya dejaba patente su fuerza, abrasando sin piedad una despistada nubecilla que había olvidado disolverse aquella mañana…

A vista de pájaro

¡Qué suerte tienen los pájaros, que se  mezclan con el viento y se codean con las nubes!

¡Qué suerte tienen al contemplar desde arriba las montañas!

Los mayores colosos de roca no son para ellos sino meros accidentes en su camino; simples posaderos desde donde observar el ajetreo de los hombres que, visto desde arriba, debe parecer ridículo e incomprensible.

Pared natural

Chateaubriand, al topar con una pared de roca en su Itinerario de París a Jerusalén…, escribió lo siguiente:

Viajero soy, cual el hijo de Ulises; y como él, prefiero las estériles rocas de mi patria a los más hermosos países.

Hoy, sin embargo, abundan quienes tienen la tendencia contraria; la de  denostar lo propio, lo que conocen bien, resaltando sus defectos y poniéndolo en desventajosa comparación con imágenes idealizadas de lo que viene de fuera, que normalmente desconocen, o que en el mejor de los casos, conocen sólo parcialmente.

 

Gran deambulador

La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

Miguel de cervantes Saavedra. “Don quijote de la mancha”

Rebaño

Cual rebaño de ovejas, la mayoría de los hombres vagamos por el mundo absortos en vanas preocupaciones. Rumiamos lo que se encuentra a nuestro paso en pos de una ilusión de bienestar; ajenos a que, ayudados por la oscuridad, los lobos andan planificando su festín. Y el pobre pastor, con su presencia, sus órdenes y sus leyes, se empeña en garantizarnos nuestra seguridad.