Abre tu ventana

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas

quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos

está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca

está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.

Mario Benedetti

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Ruido

Casi todo a nuestro alrededor es ruido. Nos hemos acostumbrado tanto a él que no podemos oírlo y, sin embargo, lo necesitamos para sentir que estamos vivos.

A veces se trata simplemente de ruido físico: ese que producen las máquinas y los coches, o el cacareo de las conversaciones ajenas que no nos interesan.

A veces se trata de ruido mediático, cada vez más ensordecedor, auténtico responsable de lo que hoy se conoce como “crisis de confianza”.

Pero otras veces se trata de ruido íntimo, ese que produce nuestro cerebro como defensa ante lo extraño o ante lo nuevo, y que nos lleva a “replicar” en nuestro interior, a “barruntar” todo tipo de explicaciones variopintas antes de tiempo, y que en realidad, es el que determina nuestra incapacidad para escuchar.

Luz

La luz del sol veraniego, dotada de un poder sobrenatural,  abrasa nuestras calles expulsando de ellas a todo ser viviente, sobre todo en las horas centrales del día.

Sin embargo, yo en ocasiones la busco, la necesito.

Su árida  crueldad penetra todos los veranos en mi enmohecido cerebro y erradica de él todo lo que me sobra, dejando apenas espacio para lo trivial.

Esa pirólisis estival renueva mis neuronas. Las cubre de purificadora cal, despojándolas de las telarañas de pensamientos con que las he ido agobiando durante el año.

Yo en el verano tomo baños de luz despiadada, y me preparo así para sortear las sombras que se avecinan.