Sobrevolando …

 

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   – !!!AAAAAhhhhh¡¡¡ , ya lo entiendo.

    Esto, es lo que anhela toda esa gente de ahí abajo…

  – Si hijo, si, así es.

     Son arrogantes, osados, valientes… ; pero ya se sabe sólo quien intenta la locura, quizás un dia llegue.

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Corazón de cuarentón

Duro como lo más duro,
envuelto de frío invierno,
aún vibra con suave ritmo
y marca el paso del tiempo.
Secas venas lo recorren,
que ayer transportaron vida,
fabricaron ilusiones,
e inocencia sin medida.
Sobrevive a contrapelo
en el medio del pantano
en que se refleja el mundo,
cada vez menos humano …
Hoy es de cristal de roca
lo que en tiempos fue de carne,
¡Pero aún le sobran ganas
de teñir todo de sangre!

Como el viento de la montaña

Ladera arriba, montaña abajo,
vuela seco el viento infiel
sin demorarse en su camino
y sin apartarse de él.
Acaricia las agujas del pino
y, con un fino manto de seda,
lo despierta de su letargo
y le trae la primavera.
Va de la luz a la sombra
y en la sombra la luz ha de ver.
!Qué libre se siente el viento
sin tener que obedecer!
Yo quiero ser como el viento,
cómplice de la montaña,
y volar por sus vericuetos
hacia donde me dé la gana.

Añisclo

El sol apenas penetra
en lo hondo del barranco,
tan alta queda la brecha
que separa los dos lados.
Los abedules entre sí,
los fresnos contra las hayas,
todos luchan por la luz,
nadie tira la toalla.
A un lado la roca viva,
al otro vive su sombra.
Y en medio se representa
la más dramática obra.
Volverán todos a la batalla,
la vida por todo premio,
como manda la ley de la selva,
cuando termine el invierno.

Casas de piedra seca

Todas las casas son ojos
que resplandecen y acechan.

Todas las casas son bocas
que escupen, muerden y besan.

Todas las casas son brazos
que se empujan y se estrechan.

De todas las casas salen
soplos de sombra y de selva.

En todas hay un clamor
de sangres insatisfechas.

Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.

Y a un grito, todas se aplacan,
y se fecundan, y esperan.

Miguel Hernández