Diamantes para la más mimosa

Parque Natural del mazizo del Montseny, 26-oct-2013

Este otoño aún no ha empezado. La pobre mimosa, confundida con tanto calor, se ha echado a brotar con desespero, animada por las lluvias de principios de septiembre.

¿Qué hará la pobre mimosa con sus brotes y sus flores, cuando aparezcan los cobardes fríos que tanto se retrasan?

La verdad es que da igual, hay que vivir el momento. Ella se lo ha gastado todo para cubrirse de diamantes en su otoñal fiesta de primavera.

Vive una buena vida

Tomada el 30 de marzo de 2013 en la playa de la Marquesa (Delta del Ebro)

Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, entonces no les importará cuán devoto hayas sido, y recompensarán las virtudes de acuerdo a las cuales has vivido. Si los dioses existen, pero son injustos, no querrás rendirles culto. Y si no hay dioses, entonces te habrás ido, pero habrás llevado una vida noble que permanecerá en la memoria de aquellos a quienes amaste.
Marco Aurelio

Clematis vitalba

Tomada en los bosques del pirineo navarro, el 6 de diciembre de 2012

Yo sé cómo añoramos escaparnos volando a reinos más maravillosos, pero, hermanos del mundo humano: cumplamos primero con nuestros deberes, e incluso no sólo nuestros deberes, sino también nuestros placeres; y de esa forma, quizás podamos embellecer los lugares donde vivimos y luchar por hacerlos hermosos. Yo me esfuerzo por embellecer los setos y los cercos para que puedan llamarme “La Alegría de los viajeros”.

Edward Bach

Placer al borde del abismo

Un hombre solo se adentra en un bosque oscuro y poblado por animales feroces. […] El hombre tiene que pasar por ese bosque. De repente oye aullidos de fieras, y le entra miedo. Corre aturdido y cae en un pozo negro. Consigue de milagro agarrarse a unas raíces enredadas en el borde del agujero. Siente debajo de él, en el fondo del pozo, el aliento cálido de una enorme serpiente que abre las fauces. Ve que va a caer, y que lo devorará la espantosa criatura. Por encima, derribando los árboles, aparece un elefante gigantesco que levanta la pata para aplastarlo. Surgen también unas ratas blancas y negras que se ponen a roer las raíces a las que está agarrado. Y en ese preciso instante unas peligrosas abejas vuelan sobre el agujero, y dejan caer unas gotitas de miel.

Entonces el hombre suelta una de las manos y extiende el dedo lentamente, con mucha precaución. Extiende el dedo para recoger las gotas de miel.

Mahabharata, epopeya mitológica de la India (originada aproximadamente en los siglos IX-VIII AC)

Iluminado

– Vaya desdicha la nuestra, toda la vida colgados en esta mugrienta pared, soportando el pestilente moho de los siglos y la carga de nuestras humillantes cornamentas!

– Al contrario! Debemos sentirnos afortunados de morar en tan noble atalaya, ya que nos permite contemplar, sin temor a contagiarnos, el mísero ajetreo de los mortales que por debajo deambulan.

– Puede ser, pero a mi esto de la eternidad me está empezando a parecer anodino, y a veces pienso que estaría bien conocer la Prisa. Seguro que toda esa gente, en la certeza de su próxima muerte, encuentra un sentido pleno para sus ajetreos.

– Esa pobre gente ni siquiera entiende su propia finitud. Ni siquiera sospecha la estupidez de sus preocupaciones. Flota ignorante entre las paradojas de su mundo, y en vano intenta medrar, trascender su propia muerte, incluso sacrificando el disfrute de su efímera existencia.

Bayas tristes

El tiempo transcurre inexorable arruinando todo lo que encuentra en su camino. Por eso es tan importante vivir sin deudas con el pasado.

De manera que, por mucho que lloren estas bayas, sus lágrimas nunca les devolverán el esplendor de cuando eran flores. Más bien al contrario: les enturbiarán el corazón, y les impedirán el disfrute de su carnoso presente.